sábado, 23 de mayo de 2009

Baloncesto de Ilusiones

22 de mayo de 2009

Se acabó y ni siquiera se oyeron los estertores.

Se acabó el sufrimiento, la duda, la incertidumbre pero también la ilusión y la esperanza.

Hace nueve meses éramos vitales, fuertes, jóvenes y llenos de expectativas. Quizás demasiadas y caímos en la cruel trampa de la ambición.

Cual enfermedad nos hicimos débiles, primero físicamente, después psicológicamente. La dolencia se propagó rápido y ningún remedio ni medicina sirvió para curarnos, sino únicamente para paliar de manera irreal el desastre al que estábamos avocados.

Gracias a Dios, ha sido sólo un juego, un deporte, o eso dicen y tenemos un futuro para enmendar los errores, o quizás, ese es el último recodo de esperanza.

Perdonad que me ponga tan lírica o poética, pero nunca deseé más equivocarme en toda mi vida deportiva.

Puede que fuese por un carácter pesimista, aunque no lo creo, pero si seguís mi blog sabréis que ya venía augurando desde hace tiempo este trágico final.

Y digo trágico porque hasta los más grandes se han equivocado, han perdido, errado, fallado, suspendido y fracasado en muchas ocasiones para después aprender y renacer como Fénix, buscando con confianza y seguridad salir de aquellas ardientes cenizas.

Y la diferencia es que nosotros, nunca hemos buscando con ahínco salir de dichas pavesas, y cegados por la autosuficiencia creíamos que se irían solas, con el viento.

Pero los vientos, en esta categoría soplan fuerte y soplan a favor del barco que sepa aprovecharlos. Nosotros nos quedamos sin velas.

Hace poco me dijeron que sería difícil volver a ilusionarse. Lástima que los sueños y las fantasías me vengan de serie, porque el viento desfavorable puede paliar mis anhelos este año, pero el que viene soplaré cual fuelle de herrero, no por una tripulación nueva, ni por la oficialidad ni los propietarios de este viejo barco, si no, por mi misma, enamorada de la navegación.

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